NestBlade te dice cuántas chapas, cuánto cuesta y te saca el PDF. El cliente aprueba con un clic. El taller corta el mismo nesting. Excel, fuera.
Sin tarjeta. Sin demo con comercial. Sin formación de tres días.
Chapa 3200×1600 mm. Piezas dentro de piezas.
Lo que tardas en hacer un café.
Arrastras el plano del cliente. Piezas, agujeros y cantidades se leen solas.
Chapas, material y hora de máquina. El número que vas a firmar, no el que te cabe en la cabeza.
Con tu logo. El cliente aprueba desde un enlace. Sin crear cuenta.
Mismo nesting. DXF a tu CAM. Sin remontar el trabajo en Lantek.
No vendemos features. Vendemos presupuestos firmados y menos chatarra.
Hasta un 30% menos de merma. Menos hojas para el mismo pedido. DXF que tu CNC ya abre.
Material y hora de máquina. El número que vas a firmar, no el que te cabe en la cabeza.
PDF con tu logo. El cliente aprueba desde un enlace. El taller corta ese nesting.
Y si no, el segundo. Pero suele ser el primero.
Un trabajo bien nestado y la suscripción está pagada. El resto del mes es margen.
Navegador. Si se va la luz en el taller, abres el portátil de casa.
Nesting, coste, PDF y aprobación. No hay módulos que elegir. Eso ya lo pagaste en Excel.
Láser, plasma, oxicorte, waterjet. El resto de materiales está, si lo necesitas.
Subcontratistas de corte, calderería, chapistería. Presupuestas en Excel. Eso es lo que venimos a quitar.
Ver chapa →También cortas otra cosa:
Tu comercial cierra. El taller recibe piezas, material y plazo. Sin reenviar el DXF cinco veces.
NestBlade. Un precio.
Primeros 10 talleres: 59 USD/mes × 6 meses. Código FOUNDERS.
Te das de alta sin tarjeta. Tienes acceso completo durante 14 días. Si no te cuadra, cancelas. Si sigues, pagas. Punto.
No. Exportas DXF. Lantek (o el CAM de tu máquina) se queda donde está. NestBlade quita el Excel de la oficina.
Sí. Subes, bajas o cancelas desde el panel. Los cambios entran en el siguiente ciclo. Sin permanencia, sin letra pequeña.
Nesting, coste real, PDF con tu logo y aprobación por enlace. El loop entero. Sin módulos que elegir.
Súbelo. Mira el número. Si te cuadra, sigues. Si no, al menos sabrás lo que estás firmando a ojo.